Aryacasart
Un proyecto artístico con alma y personalidad
Mi camino va desde la tierra de los mil lagos, Finlandia, hasta las costas del Mediterráneo. Nací en medio de los bosques y lagos de Finlandia, donde crecí rodeada de la naturaleza salvaje del paisaje ártico y desde hace años disfruto de las hermosas y soleadas playas del Maresme a las que ahora llamo mi hogar.
Esta transición desde los paisajes de laponia con sus vastas tundras, bosques de coníferas y suaves colinas, hasta el Mediterráneo, con su luz y su color, ha enriquecido profundamente mi perspectiva artística. Transformo los tesoros dejados por el mar en obras de arte únicas. Cada fragmento de vidrio marino, cada trazo de tinta y cada color cuentan mi historia y la de toda la belleza que la naturaleza nos ofrece.
Por las mañanas camino por las playas buscando vidrio pulido por las olas, fragmentos de madera desgastados por el tiempo y otros tesoros que el mar me ofrece. De estos paseos surgen la inspiración y la materia prima para mis creaciones.
Mi obra
Pasión por lo natural
Cada pieza de vidrio de mar guarda una historia que comenzó mucho antes de llegar a mis manos. Quizás empezó como un fragmento de vidrio arrojado al océano —restos de botellas, frascos o objetos de cristal— que, ya fuese por descuido, temporales o por el simple paso del tiempo, terminaron en el mar. Con los años, la fuerza de las olas, el salitre y la arena transformaron esos fragmentos en pequeñas joyas naturales: suaves, mateadas y llenas de encanto y color.
Cada color tiene su misterio: los de tonalidades verdes, blancas y marrones son los más comunes. Los azules y turquesas no se encuentran con tanta facilidad, y los rojos son verdaderos tesoros que se esconden entre el oleaje, la arena y el viento. Todos ellos formaron parte de antiguos objetos de cristal perdidos que algún día pertenecieron a alguien.
Mis cuadros no son solo piezas decorativas; son fragmentos de historia, de momentos y de vidas ya olvidadas. Cada obra es una invitación a contemplar la poesía de lo simple, a valorar la transformación y a recordar que también nosotros podemos convertir lo negativo en algo hermoso cuando actuamos con amor y respeto por nuestro entorno.